La importancia de los acentos

No seré yo quien os explique la receta de este plato tan característico de nuestra cocina vasca. Simplemente os voy a contar una historia.

A finales del siglo XIX, un comerciante de Bilbao, de apellido Gurtubay, encargó 20 ó 22 bacaladas. Sin embargo, debido a no poner el acento en la “o”, acabó recibiendo un pedido un poquito mayor, de 20.022 bacaladas. Las unidades extras que en principio serían la ruina para cualquier comerciante, supusieron un gran alivio a la hambruna causada por las guerras carlistas, por lo que hizo de un malentendido una situación de ventaja.

Las toneladas de bacalao como único alimento junto con la imaginación, dieron como resultado “el plato más característico de la cocina vasca”, surgiendo de la combinación de ingredientes que tenían al alcance de la mano (aceite, ajo y guindillas). Le llamaron bacalao al pil-pil, donde “pil-pil” es onomatopéyico, pues hace referencia al sonido que se origina cuando en la cazuela de barro, el borboteo delicado del aceite y la gelatina de la piel, crean un sutil hervor.

¿Sabíais ya esta historia? Si no es así, este fin de semana poner una buena cazuela de bacalao al pil-pil en el txoko y contarla a vuestra kuadrilla. Seguro que más de uno no la conoce.

Dilistak no podría pasar sin hacer su pequeño homenaje a este plato tan nuestro, un delantal para aquellos que se enorgullecen de ser este su plato estrella.

Bacalao al pilpil


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