Amatxo maitea

El primer domingo de mayo llega ya, esa fecha que las amas esperan con un jarrón vacío en la mesa del salón listo para llenar con un hermoso ramo de flores. Esas amas humildes, reinas de la sutileza y las indirectas, que nunca pierden la esperanza de que sus hijos recuerden este día. Aunque sea un abrazo o un beso (que darlos todos los días tampoco cuesta nada), algo que las reafirme en el hecho que el haber tenido un hijo haya sido la mejor decisión de su vida.

¿Dónde estaríamos ahora cada uno de nosotros, si cada vez que vamos a salir de casa no usasen su poder premonitorio para saber que va a refrescar? “¿Así vas a salir? ¿No vas muy fresko?” El hecho de estar en verano y tras un día de más de 25ºC, no los coarta a la hora de vaticinar el tiempo que hará, ni Ana Urrutia es tan precisa. No se conoce aún ningún caso en el que un hijo haya dicho a su ama: “Me sobró el jersey anoche.”

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Por eso desde Dilistak creemos que su ayuda es inestimable, en especial, para los recién emancipados con sus tuppers que duran una semana o con sus respuestas a nuestras preguntas que nos salvan el día: “Oye ama, ¿cómo haces para quitar de la olla el arroz que se te quema? Que llevo todo el día frotando y ahí sigue incrustado.” Sea la hora que sea, ahí están al pie del cañón aportando su experiencia para que nuestra vida sea más fácil, porque para una madre no hay problema grande, sólo un hijo un poco inútil que se ahoga en un vaso de agua.

Así que este próximo 3 de mayo, dile a tu ama algo bonito, que suelte una lagrimilla de felicidad y orgullo, que vea que su esfuerzo de tantos años ha merecido la pena. Y aprovecha a hacerle un regalo, porque si es de las que te va a llenar una pila de tuppers que lo haga de una forma elegante con nuestro delantal. O si has decidido prepararle una tarta, tomad el café o la infusión en una de nuestras tazas. O si en vez de regalarle un ramo de flores, prefieres una planta más sencilla, ya sabes que puedes usar uno de nuestros tiestos. Que ama no hay más que una y hay que cuidarla, pues no hay nada más bonito que verla feliz en compañía de los suyos.

 


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